El Cabildo de Gran Canaria ha ampliado la franja de la isla en situación de riesgo de incendio forestal debido al empeoramiento de las condiciones atmosféricas. La institución insular informó este jueves que la cota de inversión ha descendido de 400 a 200 metros en la zona norte, lo que obliga a situar el peligro a menor altitud, mientras que en la vertiente sur se mantiene en los 400 metros sobre el nivel del mar.
La actualización de la alerta, en vigor desde el pasado 14 de septiembre, responde a la entrada de una masa de aire cálido acompañada de calima y baja humedad ambiental, factores que incrementan notablemente la vulnerabilidad de los montes. Los técnicos del Área de Medio Ambiente del Cabildo no descartan que el episodio cálido se prolongue hasta el próximo domingo 21 o incluso lunes 22 de septiembre.
Restricciones en vigor
El Cabildo ha recordado que, mientras dure la alerta, rigen una serie de restricciones estrictas:
Prohibido el uso de fuego en albergues, zonas de acampada y áreas recreativas, incluidas las barbacoas de obra.
Vetados los fuegos artificiales en zonas forestales y en un radio de 400 metros a su alrededor.
Cierre de senderos y pistas forestales.
Restricción del uso de maquinaria que pueda generar chispas o descargas eléctricas, como radiales, motosierras, equipos de soldadura, sopletes y desbrozadoras con cuchillas metálicas.
Se permite el uso de desbrozadoras con hilo y tractores en otras labores, siempre que dispongan de extintor en buen estado y rejilla matachispas en el escape.
Prohibidas la actividad cinegética, el carboneo y el uso de fuego en la apicultura.
Además, se habilita una franja de 1 kilómetro de acceso y tránsito en torno a las zonas urbanas dentro del terreno forestal.
Llamamiento a la responsabilidad
La Corporación insular hizo un llamamiento a la ciudadanía para que respete las prohibiciones, especialmente en lo relativo a las quemas agrícolas, consideradas una de las principales causas de incendios forestales. Con las actuales condiciones meteorológicas, este tipo de prácticas suponen un riesgo extremo para la seguridad de la isla.

