
Asegura que un Ejecutivo PP-Vox, con el apoyo parlamentario añadido de UPN y CC, supondría un enorme retroceso social y en libertades
Román Rodríguez, secretario nacional de Formación, Programas y Estrategias de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-bc), considera que un posible Gobierno estatal PP-Vox, con el apoyo parlamentario añadido de UPN y CC, supondría un enorme retroceso en derechos laborales, pensiones públicas, políticas sociales, igualdad de las mujeres, derechos LGTBI o lucha contra el cambio climático, además de un proceso de avance del centralismo y de una absoluta entrega a la internacional más reaccionaria y bélica que representan Trump o Netanyahu.
Rodríguez destaca que nos encontramos en un ciclo de enorme derechización, en el que las derechas tradicionales, del PP a Junts pasando por Coalición Canaria, van asumiendo los postulados y políticas que inicialmente eran patrimonio exclusivo de la extrema derecha. Y en el que los sondeos señalan que podrían gobernar con una cómoda mayoría absoluta PP y Vox, en un ejecutivo que contaría con toda seguridad con el apoyo de los regionalistas de UPN y CC.
Recortes sociales y en servicios públicos
“Sería el Gobierno más radicalmente de derechas de todo el periodo democrático iniciado tras el final de la dictadura franquista. Un gobierno en el que, como estamos viendo en varias comunidades autónomas, la ultraderecha impondrá al PP su agenda reaccionaria respecto al cambio climático, la violencia contra las mujeres o las personas migrantes, en este último caso colocando en primer plano el lepeniano lema de la ‘prioridad nacional’, que muestra con crudeza su racismo y xenofobia. Sin olvidar su obsesión por realizar profundos recortes sociales y en los servicios públicos”.
Considera que la ultraderecha arrastra a su terreno a las otras derechas poniendo en grave riesgo, entre otros asuntos, los derechos cívicos y libertades alcanzados en esta etapa democrática. La derogación de la Ley de interrupción voluntaria del embarazo, de la Ley Integral de Violencia de Género o de las leyes LGTBI se encuentran entre las propuestas ultras. También otras que afectan a la libertad de expresión.
Además, asevera, “pretenden reducir el papel del Estado en la sociedad y proceder a la desregulación del mercado laboral, a la congelación del salario mínimo y a la eliminación de las prestaciones a los más vulnerables, mientras se bajan impuestos a los ultrarricos y se facilitan las privatizaciones”. La reducción de las pensiones de jubilación también forma parte de su agenda.
Y una política de vivienda favorecedora de los grandes inversores y restringiendo el papel de la vivienda pública.
Centralismo e internacional reaccionaria
Por otra parte, el centralismo es otra de las señas de identidad del conservadurismo extremo, poniendo en cuestión al estado de las autonomías y apostando por la recentralización de competencias. Y, asimismo, la subordinación a la política internacional más reaccionaria, la que representan Trump o Netanyahu, en materia de seguridad, de derechos humanos o en la forma de abordar el fenómeno migratorio. Con su absoluto desprecio al derecho internacional y el fomento del armamentismo y las guerras.

