
El portavoz de Coalición Canaria (CC) en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, David Suárez, ha afirmado que la política de seguridad del gobierno municipal (PSOE, Unidas Sí Podemos y NC) “merece un suspenso rotundo” tras el atraco cometido esta semana en un supermercado de Tafira Alta por dos encapuchados armados con machetes, un episodio que, a su juicio, “vuelve a poner sobre la mesa la sensación creciente de inseguridad que sufren muchos vecinos de la capital”.
Suárez señala que en los últimos meses la ciudad ha acumulado episodios de enorme gravedad, como el robo que terminó con el asesinato de un vecino y empresario en Schamann, en un contexto de incremento del uso cada de armas blancas en hechos delictivos. “Los vecinos comienzan a ver como algo habitual que se intervengan armas de filo o que proliferen los robos donde se intimida con navajas o cuchillos”, indicó el edil de CC.
“Hoy tenemos una política de seguridad desbordada, una plantilla tensionada y un área sin rumbo”, añadió. Suárez vinculó esta situación con la crisis interna que atraviesa la Policía Local, marcada por la marcha esta misma semana de su comisaria principal, los conflictos sindicales, la falta de mandos, la escasez de efectivos, el retraso en el pago de horas extraordinarias y la insuficiencia de medios materiales.
“No se puede pedir a los agentes que sostengan la seguridad de la ciudad mientras el gobierno les debe horas extra, no resuelve los problemas de plantilla y no dota al cuerpo de los recursos necesarios para intervenir con garantías”, sostuvo, en referencia a pistolas táser o medios para hacer controles anti-droga.
En este sentido, el portavoz de CC criticó que el Ayuntamiento “presuma de modernización” mientras siguen faltando medios básicos para situaciones de riesgo, como una dotación suficiente de dispositivos táser, formación, planificación operativa y recursos humanos estables en los distritos, tras la desaparición de la policia de bariro. “El propio Ayuntamiento anunció la incorporación de solo tres nuevos dispositivos táser en enero. Eso no es una estrategia seria para una capital de casi 400.000 habitantes y con cinco distritos con necesidades muy distintas”, apuntó.
El representante de CC subrayó que la responsabilidad política de esta situación “tiene nombres y apellidos” y señaló directamente al concejal de Seguridad, Josué Íñiguez. “El señor Íñiguez no puede seguir actuando como si nada estuviera pasando. Tiene un conflicto abierto con los agentes, lo tuvo con el anterior comisario -al que cesó y cuya expulsión acaba de ser anulada por los tribunals- y ahora se marcha la comisaria actual”, recuerda.
“Nuestra ciudad necesita seguridad, certidumbre, planificación de los medios humanos y materiales, tranquilidad y confianza. Hoy muchos vecinos no sienten eso. Y cuando una ciudad encadena robos violentos, agresiones, dimisiones en la cúpula policial y protestas internas por impagos y falta de medios, la conclusión es que la política de seguridad de este gobierno ha fracasado”, concluyó Suárez.

