
Drago Gran Canaria plantea un cambio de rumbo en el enfoque que se le da a la celebración del Orgullo LGTBI de Maspalomas, con la intención de reorientar su carácter turístico para fomentar la participación tanto de la población como de artistas y profesionales canarios y canarias.
En un vídeo para redes sociales, el portavoz de Drago Gran Canaria, Luis de la Barrera, junto con Echedey Fernández, más conocido como Drag Eiko, uno de los referentes del drag a nivel del Archipiélago, denunció la turistificación de una de las principales fiestas de la Isla y de Canarias, que año tras año aumenta su fama internacional y atrae cada vez más visitantes mientras expulsa a la ciudadanía grancanaria.
Este fenómeno no solo está aumentando artificialmente los costes de las estancias o de los espacios de ocio en el sur de la Isla durante la celebración del Orgullo, sino que además está favoreciendo la contratación de DJs, bailarines, drags y todo tipo de artistas procedentes de fuera del Archipiélago.
Tal y como explicó De la Barrera, “cuando el Orgullo se diseña pensando más en el visitante que en la población local deja de convertirse en comunidad para volverse un negocio” y defendió que en Canarias “hay escena, cultura, orgullo propio y artistas brutales”, a lo que añadió que “lo que hace falta es poner a esta gente encima de la tarima”.
Asimismo, De la Barrera hizo hincapié en la necesidad de “un Orgullo que no trate a Canarias como un decorado, ni como un parque temático, ni que la diversidad sea carne de vídeo de Promotur”.
Por su parte, Fernández lanzó un mensaje directo a las instituciones y explicitó su preocupación porque “la administración pública esté financiando un modelo de Orgullo solo para el turismo y nada para nosotros, los canarios y canarias”.
Y a su vez, Fernández dejó claro que “no estamos en contra del Orgullo de Maspalomas, pero tampoco queremos sentirnos extranjeros en nuestra propia tierra y menos en nuestro Orgullo”.
Desde Drago Gran Canaria se hace énfasis en la necesidad de que existan espacios como el Orgullo de Maspalomas, que permitan reivindicar y defender la diversidad, y precisamente por ello es importante protegerlos de la masificación, la turistificación y su conversión en un negocio.

