Agentes de la Patrulla de Protección de La Naturaleza de La Comandancia de Las Palmas, llevaron a cabo el pasado mes de julio una inspección en una finca del municipio para comprobar las condiciones de bienestar animal en las que se encontraban numerosos perros de raza podenco, tras recibirse una alerta ciudadana que finalmente quedó descartada en sus aspectos más graves.
La actuación se inició a raíz de la comunicación telefónica realizada por un particular, que alertaba de un posible caso de maltrato animal grave.
Según manifestaba, en la finca podrían encontrarse alrededor de unos 150 perros en deficientes condiciones higiénico-sanitarias, además de la existencia de restos
óseos de animales en el lugar y un intenso olor compatible con la descomposición de animales.
Paralelamente a la llamada, el denunciante difundió estas manifestaciones a través de diferentes redes sociales, donde alcanzaron una amplia repercusión.
Ante la gravedad de la información recibida, los agentes se desplazaron de forma inmediata hasta la finca para verificar la situación de los animales. Durante la inspección comprobaron que no existían indicios de violencia contra los animales, ni se localizaron animales muertos, restos óseos o condiciones higiénico- sanitarias deficientes, descartando así los extremos más graves de la denuncia.
Una vez descartados los aspectos más graves de la alerta inicial, los agentes continuaron con una inspección exhaustiva de la finca. Para ello se coordinó una actuación conjunta con la Policía Local de Telde, con el objetivo de verificar detalladamente las condiciones higiénico-sanitarias de los animales, su estado de bienestar y el cumplimiento de la normativa vigente en materia de identificación.
Durante la inspección, los agentes contabilizaron un total de 40 perros de raza podencos, que se encontraban alojados en tres perreras situadas en diferentes puntos de la finca.
Tras la revisión de las instalaciones y de todos los ejemplares, los agentes comprobaron los siguientes extremos: Ausencia de violencia: No se detectó ningún síntoma ni evidencia de episodios de violencia física hacia los animales.
Buen estado de salud: los animales presentaban un adecuado estado de salud, sin lesiones derivadas de la falta de cuidados ni signos de desatención. Asimismo, todos los animales se encontraban correctamente identificados y con los correspondientes tratamientos sanitarios obligatorios, incluidas las vacunas, al día.
Estado de las instalaciones: No se localizó ningún tipo de restos óseos, cadáveres de animales ni otros elementos que evidenciaran condiciones insalubres o incompatibles con el bienestar animal.
Como resultado de las comprobaciones técnicas y visuales efectuadas durante la inspección, los agentes concluyeron que no se apreciaban hechos que puedan
ser considerados constitutivos de infracción administrativa. Del mismo modo, la inspección concluyó que no existen indicios racionales de comisión de ilícitos penales que justificaran el inicio de diligencias de investigación.

