
La desaparición de un barco pesquero de bajura especializado en la captura de sardinas en el puerto marroquí de Agadir ha desatado la preocupación en el sector marítimo y reavivado el debate sobre la seguridad portuaria.
El suceso se produjo el pasado martes, cuando el sistema de monitoreo VMS (Vessel Monitoring System) alertó de que la embarcación había abandonado el puerto sin autorización. De inmediato, el propietario del barco presentó una denuncia y tanto la Royal Navy como la Gendarmería Marítima activaron un operativo para localizarlo antes de que llegara a aguas internacionales, aunque la operación resultó infructuosa.
Según informó el diario marroquí , se sospecha que el pesquero fue víctima de un ataque de piratería “bien orquestado” vinculado a redes de tráfico de personas e inmigración ilegal.
El miércoles, la embarcación apareció encallada frente a las costas de Lanzarote, en las Islas Canarias. La tripulación, integrada por cinco marroquíes, pidió auxilio y fue rescatada por Salvamento Marítimo español con el apoyo de un helicóptero. Durante el operativo, las autoridades españolas detectaron vertidos de combustible, lo que obligó a activar el Plan Específico de Contingencia contra la Contaminación Marina Accidental en Canarias (PECMAR).
El incidente ha generado inquietud entre los profesionales del sector pesquero marroquí, que temen un incremento de los ataques y un deterioro de la imagen de sus puertos, con consecuencias negativas para las inversiones en la industria marítima.

