Cada año, la celebración de Fin de Año en Canarias viene acompañada de fuegos artificiales y pirotecnia. Sin embargo, el fuerte ruido que estos generan supone un grave peligro para muchos animales, especialmente los perros.
Veterinarios y asociaciones protectoras advierten que el estruendo de los petardos puede provocar en los perros estrés extremo, ataques de pánico, taquicardia e incluso la muerte. Algunos animales, aterrados por el ruido, intentan huir, se escapan de sus hogares o sufren accidentes graves.
Según los expertos, el oído de los perros es mucho más sensible que el de las personas, por lo que los sonidos fuertes e inesperados pueden resultar insoportables. Cada 31 de diciembre se registran casos de perros perdidos, heridos o fallecidos a causa del miedo provocado por la pirotecnia.
Las protectoras de animales en las islas piden a la población que opte por celebraciones más responsables, como fuegos artificiales silenciosos, y recomiendan a los dueños de mascotas mantener a sus perros en lugares seguros, cerrar puertas y ventanas y no dejarlos solos durante la noche.
El mensaje es claro: celebrar el nuevo año no debería significar poner en peligro la vida de los animales. Un Fin de Año sin ruido también puede ser una forma de cuidar y respetar a quienes no pueden defenderse.

