Artículo de opinión de Antonio
Hay cosas que, con el paso de los años, uno aprende a mirar con cierta preocupación. Una de ellas es cuando determinados sectores políticos parecen querer poner en cuestión las formas en las que los ciudadanos podemos ejercer nuestro derecho al voto.
La ultraderecha y determinados sectores de la derecha ya han conseguido algo que llevaban tiempo reclamando: unas elecciones. Y ahora, según mi punto de vista, resulta contradictorio que se cuestione la posibilidad de votar por correo, una herramienta que permite participar a aquellas personas que, por diferentes circunstancias, no pueden acudir presencialmente a un colegio electoral.
¿Acaso no se trata de facilitar que los ciudadanos puedan votar? ¿No debería ser ese el objetivo de todos?
A veces da la impresión de que algunos pretenden que las cosas se hagan únicamente como ellos consideran conveniente. Y eso, en democracia, debería hacernos reflexionar. Las reglas tienen que ser iguales para todos y el derecho al voto debe estar protegido, independientemente de la ideología de cada ciudadano.
Con los años que tengo, he vivido suficientes acontecimientos políticos como para saber que la democracia no se puede dar por sentada. Hay que defenderla cada día, respetando las instituciones, las normas electorales y, sobre todo, la voluntad de los ciudadanos expresada en las urnas.
Yo tengo clara mi posición política. Considero que la izquierda es la opción que puede contribuir a sacar a este país de la situación en la que se encuentra. Es mi opinión, basada en mis años de experiencia y en mi manera de entender la política y la sociedad.
Pero precisamente porque vivimos en democracia, cada persona debe poder pensar de manera diferente y votar libremente.
Al final, la democracia no consiste en conseguir que gane quien piensa como nosotros. Consiste en aceptar que todos tenemos derecho a decidir y que nuestra voz vale exactamente lo mismo cuando acudimos a las urnas.
Y eso es algo que nunca deberíamos olvidar.

