En los últimos meses, la plaza de Santa Catalina, uno de los espacios más emblemáticos y concurridos de Las Palmas de Gran Canaria, ha visto un aumento significativo en incidentes violentos. Vecinos y comerciantes alertan sobre peleas frecuentes, muchas protagonizadas por grupos de jóvenes inmigrantes magrebíes, que están generando un clima de inseguridad.
Paco, un vecino habitual que se sienta cada día a jugar al dominó en la plaza, ha comentado que ya no se siente cómodo en la zona y que muchos turistas evitan acercarse debido a estos altercados. La situación preocupa especialmente porque la plaza es un punto turístico clave y un lugar de encuentro cultural.
Las autoridades locales han incrementado la presencia policial, pero tanto residentes como empresarios reclaman medidas más contundentes para devolver la tranquilidad y garantizar la seguridad de todos. La colaboración entre la comunidad, la policía y los responsables municipales se considera fundamental para solucionar esta problemática.

