Una imagen captada en una parada de guaguas de Gran Canaria invita a reflexionar sobre el uso y el respeto de los espacios públicos.
En la fotografía se observa a un hombre tumbado y ocupando prácticamente todo el banco de una marquesina, un espacio destinado al descanso de los usuarios que esperan el transporte público.
La escena plantea una cuestión que va más allá de una simple imagen: ¿se está perdiendo el respeto por los espacios que compartimos entre todos?
Las marquesinas y sus bancos forman parte del mobiliario urbano y están pensados para ofrecer comodidad a las personas que utilizan el transporte público, especialmente a mayores, personas con movilidad reducida y ciudadanos que necesitan sentarse mientras esperan la llegada de su guagua.
El espacio público es de todos y su utilización también implica responsabilidad, respeto y consideración hacia los demás.
No se trata de señalar ni de humillar a nadie, sino de recordar que la convivencia comienza con pequeños gestos y que el respeto por los demás también se demuestra en la calle.
La vergüenza se perdió, pero el respeto y la convivencia no deberían perderse nunca.

