El progenitor del joven fallecido en el accidente ferroviario de Toledo dirige un contundente mensaje al ministro de Transportes y exige responsabilidades por la gestión de las infraestructuras ferroviarias.
El dolor de perder a un hijo se mezcla con la indignación en la carta que el padre de David Reina Reguera ha dirigido al ministro de Transportes, Óscar Puente, tras la tragedia ferroviaria de Toledo.
A través de un escrito cargado de emoción y reproches, el padre recuerda la ilusión con la que su hijo había conseguido cumplir uno de sus grandes sueños: formar parte de la familia de los ferroviarios españoles.
«Haga el favor de mirar con detenimiento esta foto y observe la cara de felicidad de este chico tras haber logrado su gran objetivo en la vida», comienza señalando en su mensaje.
Sin embargo, aquella ilusión se ha transformado en una tragedia familiar. El padre cuestiona la gestión del Ministerio de Transportes y reclama que se asuman responsabilidades por lo que considera una falta de inversión en la actualización y renovación de las infraestructuras.
Uno de los fragmentos más desgarradores de la carta llega cuando interpela directamente al ministro: «¿Es justo que debido a la pésima gestión de su ministerio, con usted a la cabeza, en estos momentos tenga que estar yo custodiando las cenizas de ese mismo chico, mi hijo?».
El escrito también hace referencia al accidente de Adamuz y denuncia el deterioro de otras infraestructuras y servicios, poniendo como ejemplo el estado de las carreteras y reclamando una gestión adecuada de los recursos públicos.
Además, el padre reprocha a Óscar Puente que no se acercara al dispositivo de atención habilitado por Renfe en la Casa Parroquial El Buen Pastor, en Toledo, donde las familias recibieron asistencia y acompañamiento por parte de trabajadores ferroviarios, Protección Civil, psicólogos, Cruz Roja y Guardia Civil.
En otro de los pasajes más contundentes, le exige al ministro que deje de mirar hacia sus superiores y asuma las responsabilidades que le corresponden.
«Lo que sí que le exijo es que asuma ya de una santa vez la responsabilidad», afirma.
La carta constituye un desgarrador testimonio del sufrimiento de un padre que ha perdido a su hijo y que, además de expresar su dolor, reclama explicaciones y responsabilidades ante una tragedia que ha cambiado para siempre la vida de su familia.

