Lo que está ocurriendo en Canarias merece una reflexión profunda y, sobre todo, una respuesta urgente de quienes tienen responsabilidades políticas.
La imagen habla por sí sola: largas filas de personas migrantes que llegan a nuestras costas y que posteriormente son trasladadas entre islas. Una situación que refleja la presión que soporta el archipiélago ante la llegada constante de personas y la falta de capacidad suficiente para atenderlas en condiciones adecuadas.
Canarias es una tierra solidaria. Nadie puede poner en duda que debemos respetar la dignidad humana y ofrecer ayuda a quien llega buscando una oportunidad o huyendo de situaciones desesperadas. Pero la solidaridad también necesita medios, organización y responsabilidad.
Lo que no puede ocurrir es que las islas tengan que afrontar prácticamente solas una situación que afecta a toda España y que necesita una respuesta coordinada de las instituciones nacionales y europeas.
Nuestros centros de acogida tienen límites. Nuestros servicios públicos también. Y detrás de cada decisión hay trabajadores, vecinos y ciudadanos que ven cómo sus islas tienen que adaptarse continuamente a una realidad que exige más recursos, más planificación y más transparencia.
¿Dónde está la planificación a largo plazo? ¿Dónde están los recursos suficientes? ¿Qué soluciones concretas se están poniendo sobre la mesa para evitar que Canarias siga soportando una responsabilidad que debe ser compartida?
Los ciudadanos tienen derecho a preguntar, a expresar sus preocupaciones y a exigir explicaciones. Eso no significa estar en contra de las personas migrantes. Significa defender que Canarias necesita respuestas y que la solidaridad no puede convertirse en abandono institucional.
No queremos enfrentamientos entre personas. Queremos soluciones. Queremos una política migratoria seria, una distribución equilibrada de responsabilidades y una atención digna tanto para quienes llegan como para quienes viven en nuestras islas.
Canarias no puede ser siempre la puerta de entrada y después quedarse esperando a que las administraciones decidan qué hacer.
Nuestros gobernantes deben dejar de mirar hacia otro lado y empezar a actuar. Canarias necesita hechos, no solamente palabras.
Porque ser solidarios no significa tener que asumirlo todo en silencio.
Braulio Santana Artículo de opinión.

