Ayer, martes, el concejal de Solidaridad y Participación Ciudadana, Adrián García Armas, recibió en el Ayuntamiento de Santa Brígida a los niños y niñas saharauis que este verano participan en el programa Vacaciones en Paz, una iniciativa que, año tras año, abre las puertas de hogares de Santa Brígida a menores procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf.
Durante unas semanas, estos niños y niñas dejan atrás el calor extremo y las duras condiciones del desierto para vivir un verano diferente, acogidos por familias satauteñas que les ofrecen descanso, una alimentación más completa, al tiempo que acuden al Campus de Verano del Complejo Municipal de Deportes. Pero Vacaciones en Paz es también algo más: es el vínculo que se construye entre dos pueblos separados por miles de kilómetros y unidos, durante décadas, por la solidaridad.
Los menores acudieron acompañados por el delegado del Frente Polisario en Canarias, Alisalem Sidi Zein Yaa; la impulsora del programa en la Villa, Ana María Pérez Doreste; y sus madres y padres de acogida, muchos de ellos repetidores de una experiencia que, después de tantos veranos, ya forma parte de sus propias historias familiares.
Cada año, cerca de 3.000 menores saharauis participan en Vacaciones en Paz en distintos puntos de España. El programa, que se mantiene desde hace décadas gracias al compromiso de asociaciones, instituciones y familias, permite a los pequeños disfrutar de unas semanas alejados de las condiciones extremas de los campamentos, donde la población refugiada depende en gran medida de la ayuda internacional para cubrir sus necesidades básicas.

