El presidente del Cabildo, Antonio Morales, expresó hoy en nombre de la Corporación Insular y del conjunto de la sociedad grancanaria las condolencias por el fallecimiento del inspector y consultor de la UNESCO, especialista en islas y en desarrollo sostenible Cipriano Marín Cabrera, figura clave en el trabajo científico e institucional que concluyó con la inclusión en 2019 en la Lista de Patrimonio Mundial del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria.
“Se nos ha ido un hombre bueno, un sabio y un científico con una capacidad enorme de entender y defender la biodiversidad, el patrimonio natural y cultural de la Humanidad”, subrayó el presidente del Cabildo de Gran Canaria. “Y para Gran Canaria”, agregó, “fue imprescindible como el baluarte principal a la hora de defender la consecución de la declaración de Patrimonio Mundial”.
“Gran Canaria le debe mucho a Cipriano Marín, pero también el planeta, porque hizo todo lo posible por defender la naturaleza y el legado cultural de los pueblos del mundo, una herencia cuya defensa es imprescindible, enseñanza que él nos deja como parte de su poder inspirador, desde ahora eterno”, concluyó Antonio Morales, que quiso también trasladar un sentido pésame especialmente dirigido a sus familiares y personas allegadas.
Marín, en su papel de coordinador del expediente impulsado por el Cabildo de Gran Canaria y que derivó en la declaración final en la Convención de Patrimonio Mundial de la Unesco celebrada el 7 de julio de 2019 en la capital de Azerbaiyán, Bakú, supo encauzar el caudal humano, científico y de ilusión social desplegado alrededor del proyecto, que colocó a la cumbre de Gran Canaria y su legado histórico, arqueológico, etnográfico y natural como uno de los tesoros por los que debe velar la Humanidad.
Cipriano Marín fue miembro del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), de la Comisión Española de Patrimonio Mundial de la Unesco, cofundador del Instituto de Turismo Responsable o secretario general del Centro Unesco de Canarias, entre otras muchas iniciativas y colaboraciones que le situaron como una persona esencial en múltiples procesos vinculados al territorio, el patrimonio y la defensa de los valores culturales o ligados a la sostenibilidad.
La noticia de su fallecimiento, acontecido en la isla de Tenerife, ha llenado de consternación al mundo de la cultura y de la ciencia en Gran Canaria, Canarias y el conjunto de lugares de España y el mundo que tuvieron la fortuna de contar con su participación activa y su sabiduría.
La huella que deja, se señala desde la Presidencia del Cabildo, es la de alguien absolutamente excepcional en el plano humano y profesional, algo que destacaron a lo largo de la jornada muchas de las personas que tuvieron la ocasión de trabajar con él en la isla y en el archipiélago.

